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Notas Técnicas


Absorción del alcohol en el intestino


El alcohol pasa de la sangre al aliento

Alcoholemia: El alcohol en el Cuerpo Humano

Cuando se consume una bebida alcohólica, ésta pasa al estómago a través del esófago y de ahí, al intestino delgado. A pesar de que una pequeña cantidad de alcohol es absorbida hacia la circulación sanguínea a través de la membrana mucosa, la mayor parte entra en la circulación sanguínea a través de las paredes del intestino delgado. Dado que el alcohol es extremadamente soluble en agua, la circulación sanguínea transporta rápidamente el etanol a través del cuerpo donde se absorbe en los tejidos del cuerpo en proporción con su contenido en agua.
El alcohol es fuertemente diluído por los fluídos corporales. Por ejemplo, una medida de whisky, que contiene 40% (400 g/L) de etanol, diluída en un ser humano de 68 Kg producirá alrededor de 0.02% (0,2 g/L) de concentración de alcohol en sangre. En un sujeto más pequeño con una masa corporal de la mitad que el individuo del ejemplo anterior, esa misma medida de etanol producirían probablemente una concentración de alcohol de aproximadamente 0.04% (0,4 g/L).

Cómo se elimina el alcohol del cuerpo humano

El metabolismo es el proceso corporal de convertir sustancias injeridas en otros compuestos. Este mecanismo implica un número de procesos, uno de los cuales se denomina oxidación. A través de la oxidación en el hígado, el alcohol es desintoxicado y removido de la sangre, evitando que dicha sustancia se acumule en las células y en los órganos, destruyendo así estos tejidos. Una cantidad mínima de alcohol escapa al metabolismo y se excreta sin cambios mediante la respiración, el sudor y la orina.
Hasta que todo el alcohol consumido se haya metabolizado, éste se distribuye a través del cuerpo, afectando el cerebro y otros tejidos.
El hígado puede metabolizar solamente cierta cantidad de alcohol por hora, sin importar la cantidad que se ha consumido. El índice de metabolismo de alcohol depende, en parte, de la cantidad de enzimas en el hígado, que varía de individuos a individuo. Generalmente después del consumo de un trago estándar, la cantidad de alcohol en la sangre del bebedor llega a su máximo en un plazo de 30 a 45 minutos. (Se define como trago estándar a una cantidad de 350 cc (una lata) de cerveza, 180 cc (un vaso) de vino, o 45 cc (una medida) de bebidas espirituosas,  que contienen la misma cantidad de alcohol).
El alcohol se metaboliza más lentamente de lo que se absorbe. Puesto que el metabolismo del alcohol es lento, la consumición necesita ser controlada para prevenir la acumulación en el cuerpo y la intoxicación.

Factores que influencian la absorción y el metabolismo

Alimento: Un número de factores influencian el proceso de la absorción, incluyendo la presencia de alimentos y del tipo de alimento en el aparato gastrointestinal cuando se consume el alcohol. La medida en la cual se absorbe el alcohol depende de cuán rápido el estómago vacía su contenido en el intestino. Cuanto más alto es el contenido de grasa dietética, más tiempo requerirá el vaciamiento y más largo será el tiempo que el proceso de absorción tomará.
Un estudio encontró que los individuos que bebieron alcohol después de una comida que incluía grasa, proteína y carbohidratos  absorbieron el alcohol cerca de tres veces más lentamente que cuando consumieron alcohol con el estómago vacío.

Sexo: Las mujeres absorben y metabolizan el alcohol de diferente manera que los hombres. Tienen una concentración más alta del alcohol en sangre (BAC) después de consumir la misma cantidad de alcohol que los hombres y son más susceptible a las enfermedades del hígado, al daño del músculo cardíaco, y al daño cerebral. La diferencia en BAC entre las mujeres y los hombres se ha atribuido a una cantidad más pequeña de agua en el cuerpo, que puede compararse a verter la misma cantidad de alcohol en un cubo más pequeño de agua.
Un factor adicional que contribuye a la diferencia en BAC puede ser que las mujeres tienen un menor actividad de las enzimas ADH que metabolizan el alcohol en el estómago, haciendo que una proporción más grande de alcohol injerido, alcance el torrente sanguíneo. La combinación de estos factores puede hacer a las mujeres más vulnerables que los hombres al daño inducido por el alcohol, del hígado y del corazón.
Si la cantidad de etanol consumida no es grande, la oxidación del alcohol puede coincidir con la velocidad a la que el etanol está entrando en la circulación sanguínea y, por consiguiente,  la concentración del alcohol no aumentará. (La tasa de eliminación de etanol en un ser humano de  68 Kg es de cerca de 15 cc por hora, que corresponde a 350 cc de cerveza, 175 cc de vino, o 45 cc de licor). Si en cambio, la ingesta de alcohol es mayor que la medida en la cual el cuerpo puede metabolizarlo, la concentración de alcohol en la sangre y en la respiración de ese individuo aumentarán.

Cómo pasa el alcohol a la respiración

El etanol es volátil y consecuentemente, una cantidad de alcohol, en proporción con la concentración en la sangre, se transfiere al torrente sanguíneo en los sacos de aire alveolares en los pulmones. Esto ocurre más o menos de la misma manera que el bióxido de carbono sale de la sangre alveolar y entra en los pulmones para la exhalación del cuerpo. Consecuentemente, es posible analizar una muestra alveolar de la respiración, determinar la concentración de alcohol de la respiración (BrAC) y predecir con un alto grado de exactitud, la concentración del alcohol de la sangre en ese mismo instante.

El alcohol es una Droga

El etanol actúa como una droga que afecta el sistema nervioso central. Sus efectos en el comportamiento son un resultado de su influencia en la respuesta del  tejido nervioso y no en los músculos o los sentidos en sí. El alcohol es un depresor, y dependiendo de la dosis, puede ser un tranquilizante suave o un anestésico general. Suprime ciertas funciones del cerebro. En dosis muy bajas, puede aparecer como un estimulante suprimiendo ciertas funciones inhibitorias del cerebro. Sin embargo, a medida que la concentración aumenta, se producen supresiones adicionales de las funciones del tejido nervioso producen los síntomas clásicos de la intoxicación: mala dicción, inestabilidad, percepción sensorial perturbada, e inhabilidad de reaccionar rápidamente. En altas concentraciones, el etanol produce anestesia general; una persona altamente intoxicada estará en coma y será muy difícil de despertar. En casos extremos, si es la concentración del alcohol se eleva bastante, inhibirá funciones corporales involuntarias básicas tales como la respiración y puede causar la muerte.

Breve reseña histórica del control de alcoholemia

Los índices de alcohol en el cerebro son difíciles de medir. Consecuentemente, los índices de alcohol de la sangre fueron los primeros en ser utilizados para determinar la concentración de alcohol en el tejido cerebral de una persona. Fue determinado que la mayoría de la gente comienza a demostrar debilitación mental mensurable aproximadamente a 0,5 g/L de alcohol en la sangre. A aproximadamente 1,0 g/L la perturbación mental dará  muestras físicas obvias, tales como una caminata inestable. La mala dicción aparece a  aproximadamente 1,5 g/L, y la inconsciencia a 4,0 g/L. Sobre 5,0 g/L, el centro respiratorio del cerebro o la acción de latido del corazón se puede anestesiar, dando por resultado la muerte.
Aunque hay ventajas en la prueba con sangre para determinar la concentración de alcohol en el cuerpo humano, el proceso de colección de la muestra es evidentemente invasivo y doloroso, y el análisis es prolongado y costoso. En los años 30 se desarrolló la tecnología que aprovecha el hecho de que el alcohol se encuentra en el aire pulmonar más profundo, en una proporción constante al alcohol encontrado en la sangre. Los instrumentos de prueba respiratoria fueron fabricados para capturar una muestra para el análisis. El análisis del aire exhalado  se ha desarrollado desde entonces brindando en una tecnología que ofrece un bajo costo, análisis altamente exacto, rápido, de muestreo simple y sin dolor.
Las tecnologías que se han utilizado para analizar el contenido de alcohol en una muestra de aliento incluyen los siguientes métodos:

  • Química húmeda 
  • Espectrofotometría 
  • Cromatografía de gases 
  • Espectroscopía infrarroja
  • Sensores de óxido de estaño 
  • Análisis electroquímicos (alcoholímetros portátiles)

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